domingo, 18 de enero de 2009

El gran orador

Hubo un tiempo en el que las hazañas bélicas pudieron ser narradas por oradores como Cicerón. En gran parte del impetuoso dominio de los Césares la épica era casi el leitmotiv de una sociedad ávida de héroes y de historias que contar a un pueblo empujado a una vida precaria. Esos mismos héroes eran aclamados como dioses al regreso de las campañas victoriosas.
Hoy en día no contamos con personajes con una oratoria tan eficazmente descriptiva como Marco Tulio Cicerón, pero si con una galopante crisis y grandes cronistas que detallan la aportación al baloncesto actual de jugadores tan mediáticos como Kobe Bryant, Lebron James, Dwyane Wade o Dwight Howard. Su imagen trasciende la propia esfera meramente deportiva y consigue alcanzar cotas inimaginables para los valerosos héroes del pasado. La repercusión es tan alta que incluso se puede llegar al extremo de movilizar ciudades o Estados enteros en un intento para convencer a estos "guerreros" de que unan su futuro al desarrollo económico o urbanístico de las urbes. Los propietarios de los equipos piden reuniones con alcaldes y senadores para hacerles saber que la construcción del nuevo pabellón pasa por la contratación de la estrella de turno, y pretenden alianzas sólidas a nivel político como aval de la oferta al deportista.

Podemos hablar de Nueva Jersey, que lleva esperando años su traslado a Brooklyn. Ha tenido que lidiar con las reticencias institucionales y con la poca gana de desembolsar un buen dinero para la adecuación de la zona a las nuevas exigencias. El proyecto ya tiene nombre y está en marcha, pero el camino ha estado lleno de piedras. Si se hubiese tratado de los Lakers o de los Celtics, la mudanza hubiese sido cuestión de pocos meses. El show business manda.

Mientras tanto, en Nueva York se preparan para el próximo desembarco de Lebron, que sin duda merecerá el trato de "King of New York". Ya hemos hablado de la dimensión que puede alcanzar la figura de "King" James en un mercado tan apetecible como el neoyorkino. Incluso si sus prestaciones deportivas consiguen superar las expectativas, próximas generaciones podrán contemplar un busto o una estatua como las de los antiguos reyes o emperadores, los mismos que fueron protagonistas de los grandes discursos de Cicerón.

jueves, 8 de enero de 2009

De altura suficiente

Una mañana en un entrenamiento, el profesor de Educación Física se acercó al joven mofletudo y mostró su pesar porque la falta de centímetros del chaval le iba a impedir una prolífica carrera profesional en su país. "Quizá en Europa puedan admirar tus cualidades" le dijo. Esta frase se convirtió sencillamente en un motor de altas prestaciones que movería toda la maquinaria conformada por un cuerpo moldeado en el gimnasio, un coraje a prueba de incrédulos y una dosis bien aplicada de talento.
Años más tarde Paul Millsap logró unos registros suficientes en la prestigiosa LSU para captar la atención de los "scouters", y su capacidad para rebotear en situaciones atípicas para alguien que supera con dificultad los dos metros fue su tarjeta de presentación.

Seguramente si no hubiera caído en la fría y poco atractiva comunidad mormona de Utah no estaríamos hablando de un sólido titular en la NBA, y su cuenta corriente estaría llena de rublos o euros. Jerry Sloan es un entrenador paciente, exigente con las promesas y muy crudo con los que no comulgan con su creencia en los fundamentos del baloncesto. Muchos se han ido sin demostrar sus cualidades, y otros han sido acogidos con la mayor de las reservas a cargo del respetable. Se dudó una vez más de que un jugador de una talla insuficiente pudiese ocupar un puesto interior. Se equivocaron. El mismo Sloan exprimió todo el jugo a un armario empotrado con piernas como Greg Ostertag, así que conoce de sobra lo que hace falta para pelearse debajo de los aros al menos en el equipo de los Jazz.

La progresión de Millsap ha sido espectacular en cuanto ha podido disfrutar de minutos y de la confianza plena del cuerpo técnico. Se postula claramente como aspirante a ganar el premio de jugador "más mejorado" esta temporada. Ha mejorado en todos los apartados estadísticos y el ratio de pérdidas de balón por minuto jugado no se ha estropeado demasiado.

Lo positivo para los seguidores de Utah Jazz es que su margen de mejora todavía no ha tocado techo. Le animaría a que trabajase el tiro exterior para completar su repertorio ofensivo.

domingo, 4 de enero de 2009

Progresión adecuada

En la NBA el guión de la carrera de un jugador tiene sus primeras líneas escritas antes incluso de su debut. Hay que tener siempre presentes una serie de variables que difieren en función del grado de conocimiento del deportista que existe tanto en la prensa especializada, en el aficionado como en el propio equipo. El hecho de tratarse de una elección alta del draft garantiza de inicio un importante número de minutos. Luego es cuando se presentan ciertos aspectos extradeportivos que arrastran al jugador a un examen con lupa. Aquí podemos presentar a Michael Beasley, flamante número 2 del último draft que ha visto recortado de forma dramática su tiempo en pista por una visible falta de atención en los encuentros y una aparente desgana en los entrenamientos.
Los jugadores extranjeros deben pasar por más filtros para ganarse la confianza del entrenador de turno. El mismo Pau Gasol tuvo que empezar su peregrinar en la NBA saliendo del banquillo, a pesar de haber sido una elección alta y de no tener una competencia sólida. Por otro lado, un apellido con dificultades de pronunciación en el idioma de Shakespeare no ayuda precisamente a los aventureros. En el mejor de los casos será el beneplácito de la grada un factor primordial para conseguir minutos.

Extraño es el caso de Marco Belinelli. El italiano se las prometía muy felices la temporada anterior después de una espectacular puesta en escena en los "training camp" veraniegos, con actuaciones dignas de su clase. Pero Marco se estrelló en el muro de Don Nelson. A "Nellie" no le importaron demasiado sus grandes demostraciones en época estival, y simplemente le aplicó su plan personal. El día a día de Belinelli consistiría en ganar un poquito de peso, ver el baloncesto desde el banquillo y foguearse en los entrenos y en el "garbage time" de los partidos. Si no te gusta lo que hay, cierra la puerta detrás de tí mientras te vas.

Marco fue paciente y esperó su oportunidad. Este año el "training camp" volvió a ser inmejorable y los minutos no llegaron. Se especuló con un posible traspaso, aunque finalmente no se produjo, y hace unas semanas Nellie pensó que su momento había llegado. Belinelli disfruta ahora de un puesto en el quinteto y ha enseñado lo que es capaz de hacer si tiene confianza.

martes, 23 de diciembre de 2008

Esfuerzo en balde

Llegó el momento, y tan pronto como vino se fue. Tantas entrevistas y tanto seguimiento específico a los hermanos Gasol se han esfumado con la victoria de los Lakers. Podría decirse que la contienda ha caído del lado del más fuerte, pero habría que tener en cuenta unos cuantos matices. Los chicos de Phil Jackson se encuentran en el mismo bosque oscuro y angosto que cruzara Ichabod Chrane. Si el equipo de Marc tuviese en el banquillo a un verdadero estratega, quizá estaríamos hablando de la gran sorpresa de la semana. En Los Angeles acusan en exceso la baja de Farmar, quién se lo iba a decir, y no ha habido un patrón de juego convincente en los primeros minutos. Por fortuna para Pau y compañía, el enemigo lo tienen en casa y no les anda esperando a lomos de un temible corcel y una cabeza en sus manos. Ellos mismos son los culpables de crear una intensidad nula, de desplazar el balón ineficazmente y de no aplicarse en defensa.
De todo ello se aprovecharon en Memphis para sacar de quicio a todo aquel vestido de morado. Han bastado las habituales aportaciones de Mayo y Gay para poner a los Grizzlies en franquía en el marcador. Raro es que estos chicos busquen al compañero mejor colocado, y precisamente la virtud que les hizo superar a los Lakers se convirtió en una pesada losa al final. Mayo se reivindica constantemente ante Gay, y éste le devuelve el reto tirándose lo impensable.

Con el marcador ajustado a su favor, Mayo decidió que él debería subir el balón. Puede que ya sea un jugador reconocido, pero le falta ese plus necesario para distinguir la mejor opción en ataque. Gay no lo tiene y francamente, tampoco creo que lo esté buscando. Las pérdidas absurdas de balón se fueron multiplicando exponencialmente y los Lakers no iban a desperdiciar el regalo.

Desde el banquillo, Iavaroni dio muestras de una absoluta ineptitud a la hora de ofrecer soluciones plausibles. Simplemente se limitó a intercambiar los puestos de Milicic y Marc en el quinteto en aras de algo difícilmente explicable.

Ganó el hermano mayor, y el pequeño deberá esperar su turno. Otra vez será, Marc.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Recomposición de ideas

Ni antes era el mejor el equipo de la Historia, ni ahora es una plantilla tan desequilibrada. Después de aplicar su particular rodillo en los primeros compases de la temporada, los Lakers muestran ahora un carácter más humano. Han perdido dos partidos consecutivos en su paseo por Florida, pero no es un dato que se me antoje significativo al menos en este tiempo. Hay que tener en cuenta que Pau está algo tocado y que hay un puñado de jugadores con una pavorosa indefinición en su juego en las últimas fechas.
Una vez consumada su renovación, el esloveno Vujacic anda con el punto de mira ligeramente desviado. Lo importante para Phil Jackson es que recupere la confianza antes de marzo, porque mientras exista un grado de equilibrio entre la aportación habitual de los titulares y de los suplentes el día a día será, cuanto menos, placentero.

En el caso de Jordan Farmar podríamos trasladar las dudas sobre su rendimiento a un ilustrado en psicología. La motivación es un elemento tan esencial como las propias cualidades físicas y técnicas. Sinceramente creo que por la sangre de Farmar corre la ambición del titular, y siente que la espera ya ha tocado a su fin. Su juego se torna en ocasiones en agónico debido a su rabia contenida. Está claro que cuando los Lakers quieren correr, él es el encargado de dotar de velocidad al ataque angelino. El problema vendrá cuando esa rabia se torne en frustración. Me gustaría verle de inicio durante una tanda de partidos para comprobar si todo lo que apunta saliendo del banquillo lo puede plasmar con un poquito más de calma empezando en el quinteto.

Andrew Bynum se halla en una situación difícil provocada por él mismo. Ha empezado a hablar de más en la prensa sobre sus minutos en cancha, y la importancia que Jackson le otorga a los pequeños detalles se reflejan directamente en el "playtime". La carrera es de fondo, y no le importa pasar varias veces por encima de la negación de sus jugadores a sus métodos con tal de que a la segunda ronda todos lleguen con los deberes entregados y corregidos.
A Bynum ni le gusta jugar menos ni tampoco le entusiasma la compañía de Pau en la zona. De momento no se complementan, y la prueba está en que Gasol todavía obtiene su mejor rendimiento pegado al aro sin el gran mocetón a su lado.

Jackson sigue confiando en Fisher como director de juego, y aunque su tiro sigue salvando al equipo en determinadas circunstancias y desatasca el por momentos enmarañado ataque, ya no es un jovencito con las piernas frescas. Empezaría con Farmar y dejaría a Fisher como sexto hombre, y de esta manera podría terminar la temporada con más fuerza para afrontar los playoff.

Por lo demás, Ariza poco a poco le va cogiendo el tono a la competición y se acerca al perfil de jugador que apuntaba en su época de rookie. Defiende bien, se une a la lucha por el rebote y progresa en su tiro exterior. De Odom por el contrario se espera bastante más. No logra acomodarse a su nuevo rol y le cuesta meterse en el juego.

Sería una temeridad poner en tela de juicio el trabajo de Phil Jackson a estas alturas, porque la experiencia enseña que él mismo crea situaciones complicadas para que las soluciones sean a un nivel que engrandezca al colectivo.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Sin frenos

Toronto ya empieza a prepararse para una temporada con un final de estrépito. Las cosas no andan demasiado bien, y el equipo va acelerando cuesta abajo y sin frenos. De Sam Mitchell se podían decir muchas cosas. Podríamos hablar de un entrenador tácticamente estático, con escasa capacidad de reacción "cuando el sol más calienta" y acusarle de haber sido poco receptivo a la hora de darle los galones a Calderón. Este último punto es discutible, ya que en la NBA se predica el "tanto ganas, tanto juegas". En determinadas esferas está muy mal visto que el jugador que más sangra la economía del club repose demasiado tiempo su trasero en el banquillo.
Aupado por el reconocimiento como "Entrenador del Año", Mitchell pensaba que ya tenía el terreno ganado, y quizá con remover un poco la tierra bastaría. Pero la partida terminó y no se le dio la posibilidad de "insertar moneda". Tampoco Colangelo le proporcionó los aparejos adecuados para dar el paso adelante. La llegada de Jermaine O´Neal se me antoja a todas luces insuficiente. El equipo adolece de profundidad de recursos, todas las líneas no están precisamente bien cubiertas.

El sustituto Triano ha intentado cambiar la dinámica retocando el quinteto, convirtiendo en suplente a Anthony Parker y elevando la categoría del supuestamente excelso tirador Kapono. Jamario Moon a veces sale de inicio y otras veces debe esperar su turno. El invento no está funcionando a pesar de que Jason Kapono está mejorando sus prestaciones.

Llama la atención la situación del italiano Bargnani, que puede engrosar la lista de grandes errores del Draft. O termina de quitarse las legañas y se pone las pilas, o su nombre aparecerá escrito para siempre en negrita en esa fatídica clasificación. Un jugador alto, versatil, y con un lanzamiento exterior por momentos demoledor no puede caer en el pasotismo. En este momento ni él mismo sabe muy bien a qué juega. Triano le está probando por dentro, donde lo intenta esporádicamente de espaldas al aro, y en ocasiones le saca de la zona. No sabe si es titular o suplente, y a su poca garra se le añade una imperante desidia.

Responde Chris Bosh, que se esfuerza pensando más en los focos del All-Star de Phoenix y en su probable salida en un futuro cada vez más cercano.

Calderón va a lo suyo, haciendo las cosas con una milimétrica corrección con la que intenta hacer mejores a sus compañeros. Si le preocupasen las estadísticas se estaría tirando las zapatillas. La asistencia es un don correlativo a su propias capacidades en la pista. Por cierto, que sigue encestando tiros libres sin fallo. En el horizonte tiene a Micheal Williams (no Michael como vengo leyendo por ahí), y seguro que ni se preocupará en exceso por este récord ni le temblará el pulso cuando el agua se acerque a la orilla.

martes, 16 de diciembre de 2008

Huida hacia adelante

La mala cosecha de triunfos ha provocado el temor al ridículo en Sacramento, y el principal responsable ya ha sido señalado y ejecutado. Habría que pensarse más de un instante cuáles eran los verdaderos objetivos marcados para Reggie Theus esta temporada. Con una plantilla en la que el principal valor era la juventud, no creo que el playoff se hallase escrito en la agenda de nadie en la franquicia. Aquejados además de unas inoportunas lesiones, el proyecto seguía su andadura con muchas sombras y alguna que otra chispeante luz. Uno puede asistir con cierto estupor a unas decisiones con menos eficacia que las inversiones de los clientes de Madoff, y descubrir cómo una valiente apuesta es reemplazada por una cuestionable solución.
Theus fue un excelente jugador cuyo único punto negro fue la hostilidad que le demostró Jordan, motivada eso sí por factores extradeportivos. Aseado en la pista e ilustrativo en su faceta como comentarista, su ansiada oportunidad como técnico NBA le había llegado en el equipo que una vez fue el suyo, enfundado en una vestimenta azul celeste, y justo en la época en la que el que escribe dio sus primeros pasos como fan casi enloquecido de este invento.

Seis victorias en veinticuatro partidos no es un bagaje digno de un excesivo elogio, pero dadas las circunstancias era de esperar su mejoría. Habría un punto de inflexión en esta dinámica perdedora. La máquina todavía necesitaba un retoque y las piezas de recambio se iban acoplando.

En el debe de Theus se engrosa la poca experiencia contraída en el banquillo, al igual que un carácter poco dado a la estridencia. Los entrenadores novatos son mirados con mayor detalle, y son muchas las voces discordantes que surgen del subsuelo cuando el asunto no empieza bien. Realmente es un factor a estudiar el hecho de que se otorgue de una responsabilidad tan importante a gente en la que no se confía, a los actos comentados que remito. Si piensas que es la persona idónea, dále un poco más de margen.

El traje y la corbata han pasado a manos de Kenny Natt, con una trayectoria menos gloriosa como jugador y con unas cuantas libretas rellenadas como segundo entrenador. Dudo de que Natt tenga la receta que realce el sabor de los Kings, aunque imagino que se le concederá un plazo razonable como interino.

En este momento se plantean dos opciones, o se salva la temporada intentando contentar a la parroquia, o directamente se buscan las opciones de entrar en un número alto en la lotería del draft del año que viene. Muchos podrán fruncir el ceño, pero los cambios de entrenador siempre se producen en una situación que se considera insostenible.

No creo que Súper Ratón esté disponible para reflotar el barco, y la valoración de Theus se me antoja injusta con tan corto periodo de tiempo para tomar en consideración su labor. Veremos a los Kings peleando por el próximo número 1. Al tiempo.